Grandes mentiras de la historia

Durante muchos años me he sentido estafada por la historia, o la sociedad, o mis padres, o por la educación o no sé muy bien por quién, pero estafada. Cuantas mentiras me han acompañado sin darme cuenta a lo largo de mi vida, o bueno, no le llamemos mentiras, llamémosle asunciones erróneas que no fueron corregidas en ningún momento.
Por ejemplo, toda mi vida pensé que catástrofe era una palabra llana, siempre pronunciándolo mal. Pensaba que Europa era más grande que África y que las Canarias estaban debajo de Baleares (esto ya sabemos de sobra quien es el culpable). Y cuando supimos que estaban en el Atlántico pensaba que estaban mucho más cerca… ejem. Pensaba que Melchor era el negro, Gaspar el pelirrojo y Baltasar el de la barba Blanca. Toda la vida colocando así a los Reyes en el Belén y nadie me dijo nada, toda la vida pensando que en la cabalgata Melchor siempre se retrasaba llegando el último. Toda la vida pensando que Aurita era un nombre propio (y no el diminutivo de Aurea). Pensando que todas las familias tenían dos hermanos, dos padres, dos tíos, dos abuelos y ya. Pensando que Juanes eran un grupo de tíos que se llaman Juan, y Juanes era el plural y toda la vida pensando que yo tenía los pies bonitos. Mentiras. Calumnias. Falacias. Nada era cierto, pero la mayor mentira de todas es que ser mujer era mejor que ser hombre.
Yo lo tengo claro, en la próxima vida quiero ser hombre y escribir a mis queridos enemigos. Pero, ¿qué digo?, no escribiré nada porque estaré muy feliz en mi sofá viendo algún partido y bebiendo una cerveza (o cien).
Y es que eso es lo que quiero. Quiero que mi gran ilusión sea el futbol y tener una ilusión semanal (o 2, o 3, o 6, dependiendo de cuantos partidos importantes haya…) Quiero no preocuparme por nada, ni comerme la cabeza, ni darle importancia a casi nada. Quiero no enfadarme casi nunca. Y que si me enfado con una cerveza y un abrazo con palmaditas en la espalda se me haya pasado. Quiero hacer la maleta en 3 minutos porque solo me llevo 3 camisetas, 3 mudas y un pantalón independientemente del tiempo que esté fuera. Quiero que mi neceser se componga de un desodorante y un cepillo de dientes. Quiero poder tener una novia 20 años más joven y que nadie me mire mal (y encima ser un partidazo). Quiero no tener que estar demostrando constantemente lo que valgo porque de entrada tengo mayor credibilidad que una mujer. Quiero ganar más dinero haciendo menos. Quiero estar listo para salir en 10 minutos, lo que tardo en ducharme y coger la camiseta de arriba del todo del montón. Quiero no depilarme nunca. Quiero que las arrugas me sienten bien y no tener celulitis. Quiero no tener que contar calorías nunca más y que mi única preocupación física es si me quedo calvo o no. Quiero no tener que llevar tacones nunca más. Ni usar maquillaje. Quiero tener una despedida de padre y encima poder beber en ella. Quiero que cada árbol o esquina me sirva como cuarto de baño. Quiero tomar la iniciativa y que sea una virtud. Y además quiero acordarme de lo que se siente al ser mujer, para cuidar, respetar y valorar a aquella que tenga a mi lado. Para recordarle cada día lo maravillosa que es y lo agradecido que estoy por todos los esfuerzos que realiza por todo el mundo. Para sentirme orgulloso de los retos a los que se enfrenta. Para hacerla feliz. Y sobre todo, para hacerle ver la gran suerte que tiene por haber nacido mujer…



Categorías:amistad, emociones, vida

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