Contrato matrimonial

El matrimonio no es más que un contrato entre dos partes revestido de una parafernalia que lo hace más vistoso, complicado y caro. ¿Os imagináis firmando en la oficina con un traje de fiesta mientras tu madre se emociona detrás tuya y un fotógrafo te deslumbra con el flash? Desde luego, no creo que causara muy buena impresión a tu futuro jefe, ¿no?

Pero a lo que vamos. ¿Qué tienen en común un contrato laboral con un matrimonio? Si nos ponemos a pensar se podría decir que el noviazgo equivale a los contratos en prácticas. Al principio estás emocionadísimo, ¡tienes trabajo de lo tuyo!, pero si se prolonga la situación más de lo debido empezamos a hablar de trabajo precario, ¿o es que no cansa estar llevando a tu novia a casa de sus padres durante 15 años?

Después de la fase becario llega la de contrato eventual. Ahora haces lo mismo que cuando estabas en prácticas, pero la empresa tiene un mayor compromiso contigo y cotizas más. Es en este momento cuando algunos se van a vivir juntos y se pasan por el juzgado para rellenar el formulario de pareja de hecho. Ahora hay un papel firmado entre las partes, pero la empresa te puede despedir cuando quiera sin indemnizarte.

En el caso de que el contrato eventual se prolongue durante un determinado periodo de tiempo pasa a considerarse al empleado como indefinido. No importa que tú no hayas firmado nada. La empresa tiene la obligación de dejar de hacerte contratos eventuales, aunque eso no quiere decir que te despidan cuando menos te lo esperes.

Y finalmente, la panacea para algunos… El contrato fijo, que no es más que un contrato eventual pero con indemnización si te despiden, aunque a veces la indemnización es tan baja y las obligaciones adquiridas con la empresa tan grandes que una vez te ves en el paro te preguntas si no te tenías que haber ido antes. Es entonces cuando vas al INEM con 40 tacos a mendigar un empleo, o lo que es lo mismo, a los bares de sexta convocatoria que tanto te repelían cuando tenías 20 años, llenos de madres desesperadas y curritos poco sutiles.

¿A que se parecen más de lo que pensabas un contrato laboral y uno matrimonial?



Categorías:emociones, vida

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¿Y tú como lo ves?

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