Si mamá, lo que tú digas mamá

Somos esa generación que se ha quedado entre medias de una educación autoritaria, tirando a dictatorial y basada en el respeto absoluto a los mayores, y esa otra generación absolutamente tecnológica, moderna, libre e independiente que sienten que pueden hacer lo que quieren, cuando quieren y sin pedir permiso a nadie.


Y aquí estamos nosotras (o por lo menos mis queridasenemigas y yo), pasada la treintena y todavía escondiéndonos al fumar para que no nos vea nuestra madre, no contándole que nos vamos de viaje para que no nos regañe por gastarnos todo el sueldo, explicándole cada noche si hemos comido fruta y ensalada (y si hemos ido o no al baño), justificando porqué aún no tenemos hijos (porque es lo que toca), e intentando explicar lo que hacemos cuando salimos de noche y porqué llegamos más tarde de las dos de la mañana aunque haga casi diez años que no vivamos con ellos.
Y lo peor no son las explicaciones, justificaciones y el “maquillaje” de nuestros gastos, no, lo peor es que si vas con tu madre por la calle y se encuentra con alguien, tu madre bien alto dice: “hija, saluda a esta señora y dale dos besos que es una amiga mía…” como si tuvieras 3 años, y ahí estas tú con 3…7 años, saludando a esa señora porque te lo dice tu madre, y sin embargo ahí están los que salen en “hermano mayor”, que no saludan ni a su propia madre. Mi madre me prohibió tener novio antes de terminar la carrera (para no distraerme), no me dejaba ir a Estados Unidos porque había pena de muerte, me obligaba a ponerme la mochila por delante cada vez que me iba de viaje para que no me robaran (aunque siguiera dentro de casa), me metió en la cabeza que había que sacar las llaves antes de llegar al portal, que no dejara los vasos por ahí sueltos por si me echaban droga (no sabe lo que cuesta), y su única directriz en la vida fue que me echara un novio español y con carrera.

Y en general, en más o menos todo, hemos sido obedientes, hemos cumplido, y cuando no lo hemos conseguido, lo hemos ocultado lo suficiente para que se quedaran tranquilas. Somos la generación del “Si mamá”, “Vale, mamá”, “lo que tú digas mamá”. Y aunque nos repatea que nos sigan dando órdenes intentando dirigir nuestra vida, no podemos evitar sentir que necesitamos su consentimiento y aprobación cuando tomamos una decisión (no siendo que nos regañen). Al parecer nuestra conciencia/educación no nos deja mucha elección. Solo me queda una cosa clara, la próxima vez que vaya con mi madre por la calle y me encuentre con una de vosotras le pienso decir: “mamá, saluda a esta chica y dale dos besos que es una enemiga mía”



Categorías:emociones, vida

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1 respuesta

  1. Y ella te dirá, pero esta quien es , la mas amiga tuya?
    Soy fan fan!

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