Redibujar el equilibrio

” Mi hija dependiendo del día quiere ser arquitecta, astronauta, ingeniera en Google, creadora de vacunas o cocinera.”

A veces cuando vamos a la biblioteca me encuentro leyéndole libros de otras mujeres que han hecho cosas importantes.

Los libros pretenden mostrar a las niñas que pueden triunfar en lo que les guste, aunque esas profesiones hayan estado mayoritariamente realizadas por hombres.

En el momento en el que leemos alguno de estos libros, mi hijo mayor suele acercarse y escuchar … y me he dado cuenta de algo: creo que hasta que no hemos leído esos libros, a ninguno de los dos peques se les había ocurrido pensar que había cosas que no podían hacer las mujeres, que les era más difícil hacerlas o que ser realizadas por una mujer era un logro que debía plasmarse en un libro.

Y poco a poco, me voy dando cuenta que fomentar que somos iguales es algo anterior a las profesiones, a las carreras o que dependa del colegio. Es una forma de educación.  Es algo que se aprende en casa y que depende primeramente de los padres: son ellos los que tienen el poder de enseñarles a sus hijos qué es igualdad y por qué es importante. Si pienso en mi propia experiencia, os diré que tras mi paso por el colegio, el instituto o la universidad nunca sentí discriminación por ser mujer – y estudié una carrera mayoritariamente masculina – . Y en casa, nunca nadie comentó la importancia de la igualdad, sin embargo: tengo dos hermanos varones y los tres aprendimos a usar un taladro, un serrucho, a conducir, a hacer tortillas, lentejas, a recoger habitaciones, a fregar los cacharros de la cena por turnos … en definitiva, fuimos “ayudantes” de mil tareas en casa, hasta que llego un momento que pudimos hacerlas nosotros. Nadie nunca jamas insinuó que dependiendo del genero se podían hacer unas cosas u otras. Y claro, nunca lo creímos. Y crecimos en la ignorancia de los trabajos o tareas predefinidos.

Los niños y las niñas tienen que creer que son capaces de todo, de brillar en lo que quieran. Y nosotros tenemos el poder de hacérselo creer, ayudándoles un poquito a descubrir el mundo.

Queridas enemigas, ¿Qué pasa cuando realmente creemos de verdad que podemos hacer algo? Todas sabemos la respuesta. Es como tener alas. Que alguien crea en nosotr@s es un arma poderosa. Y se la debemos a nuestr@s hij@s, independientemente del género.

Para finalizar, os diré que YO creo que las mujeres y los hombres NO somos iguales. No pensamos igual y no reaccionamos de la misma manera frente a las cosas. Sin embargo, ahí esta la fuerza y la importancia de trabajar juntos. Ese equilibrio, esa complementación que se consigue con puntos de vista diferentes, es la que hace que el trabajo en equipo brille. Es la que hace que sea necesario no solo en las familias, sino en el mundo profesional.

Una puntualización, el que no seamos iguales, no significa que si nos lo proponemos, no seamos capaces de hacer las mismas cosas. Cada persona es única y debe ser capaz de conseguir sus propósitos e intereses.

 



Categorías:emociones, mamás, niños, vida

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1 respuesta

  1. Tu hija va a ser una emprendedora💪, y eso es genial!

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