Esa es exactamente la mujer que me gustaría ser

El miércoles pasado, estaba tomando un café con una amiga en una tranquila cafetería de Birmingham y entró una mujer con un niño pequeño, de unos tres años de edad. La mujer buscó una mesa, pidió un café y sentó al niño junto a ella. Sacó de su mochila unas pinturas y un cuento para intentar que el pequeño se entretuviera. Pocos minutos después sacó un ordenador y se puso a escribir. El pequeño no paraba de interrumpir a su madre que con desesperación intentaba terminar lo que estaba escribiendo. La madre, con paciencia convencía a su hijo para que continuará pintando el cuento. Sin mucho éxito, sacó otro juguete de la mochila y finalmente terminó poniendo dibujos en su móvil. En el rostro de la madre se podía leer su angustia por llegar a todo y no llegar a nada.

– ¡Madre mía!, cuantas veces he vivido esa misma escena. Le dije a mi amiga.

Pocos días después en una conversación informal tras una sesión de coaching, una clienta me preguntó: Si tuvieras que describirte, ¿cómo lo harías? ¿qué dirías de ti misma? ¡Ufff… que pregunta más difícil!, ¿verdad?.

– No lo sé. Respondí.
– No sé qué contestarte…

Lo que sí tengo claro y puedo describirte es la mujer que me gustaría ser, la mujer que admiro cada vez que pienso en un referente, que me ayuda a levantarme cuando estoy triste, cuando no puedo más, cuando miro atrás y me arrepiento de lo que hice, la que me ayuda a sacar fuerzas cuando no las tengo, la que siempre está ahí para su familia con una sonrisa, aunque sea el peor día de su vida. La mujer que no te abandona y es capaz de sacar la mejor versión de ti misma. La que siempre está al otro lado del teléfono cuando su mejor amiga llama para contarle que está mal. La que apoya a su marido en todas las decisiones que toma, aunque sepa de antemano que se va a equivocar. La que es capaz de abandonar su carrera profesional por el bien de toda su familia, para que sus hijos aprendan otro idioma y que cuando se levanten por la mañana puedan darle un beso a papá. La que es capaz de reinventarse una y mil veces, volver a estudiar, desarrollar nuevas habilidades, luchar por un sueño. La que cada mañana se dice al espejo, ¡YO PUEDO! La que no tiene miedo a nada y tiene miedo a todo. La que “prefiere morir de pasión, antes que de aburrimiento”, como dijo Van Gogh.

– Esa, esa es exactamente la mujer que me gustaría ser. Contesté.

Tengo tantos y tantos ejemplos de mujeres así. Mujeres que aunque no lo sientan, son heroínas diarias, ejemplos de superación, reflejo de una realidad que está lejos de la perfección a la que nos tienen acostumbrados los estereotipos, pero a la vez tan perfectas. Mujeres que saben lo que es salir de su zona de confort, que saben vivir, que saben valorar lo que de verdad es importante en la vida. Mujeres inteligentes que saben que sólo tienen una vida y no quieren que nadie les diga cómo tienen que vivirla.

Sólo hay una cosa cierta, eres más grande de lo que piensas. Así es que la próxima vez que te mires al espejo, fíjate bien, porque al otro lado está esa mujer que me gustaría ser.

Un fuerte abrazo y nos vemos en el próximo post.

Patricia



Categorías:coach, expats, mamás, vida

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