Mes: enero 2018

Funciones ejecutivas en los niños (1): aprender a planificar

La semana pasada, la directora del colegio de mi hijo envió una nota diciendo que Sarah Ward iba a dar una charla sobre las habilidades de las funciones ejecutivas y debo reconocer que la forma de presentar la charla, llamó mi atención y decidí pasarme por allí.

¨Las habilidades de las funciones ejecutivas se refieren a las funciones cerebrales que utilizamos para administrar nuestra atención, nuestras emociones y nuestro comportamiento en la búsqueda de nuestros objetivos. Los niños pequeños dependen de estas habilidades para seguir una secuencia de instrucciones para las tareas diarias, mientras que los niños mayores necesitan estas habilidades para “dividir una tarea” en una secuencia de pasos y organizar una línea de tiempo a medida que aumentan las demandas de aprendizaje independiente.
Estas habilidades se pueden mejorar incorporandolas de forma natural en las actividades cotidianas. Las estrategias prácticas pueden enseñar a los jóvenes a pensar de manera organizada, a controlar sus impulsos / administrar sus emociones e iniciar fácilmente tareas, a administrar sus pertenencias y espacio, y a comenzar a sentir e interiorizar el sentido del paso del tiempo.¨

A dormir con papá

Llegó el día. Mi hija de dos años y medio ha pedido irse a dormir con papá. Los dos nos hemos mirado incrédulos, la hemos vuelto a mirar a ella y le hemos preguntado “¿Con papá pero sin mamá?” A lo que ella ha insistido: “A dormir con papá”.

Hasta antes de ayer la hora del sueño con mamá era sagrada. El ritual del doble pijama, los calcetines hasta las rodillas, el cuento, el agua y el último besito húmedo del día eran para mí y solo para mí. Ahora los miro por la cámara, abrazados, dormidos y me invaden dos sentimientos…

No puedes tenerlo todo

Michelle Obama me parece una mujer fascinante.
En esta entrevista con Oprah Winfrey, ambas comentan que hay muchos problemas que vienen causados por la falta de autoestima, por la falta de conocimiento sobre nosotras mismas. Michelle dice que nuestro primer trabajo debería ser conocernos. Comenta que muchas veces, buscamos la definición de nosotras mismas por lo que nos dicen los demás, en lugar de buscar dentro de nosotras y hacer el esfuerzo de conocernos. Y eso hace que nos perdamos una parte muy importante de lo que somos y de lo que podemos ser.

¿“Blue Monday” o Burnout?

Te levantas cansad@, agotad@, sin ganas de empezar el día o de ir a trabajar. Cualquier tarea, por simple que parezca, es un mundo. Sientes que estás dejando de lado tu vida personal para atender tus tareas laborales y lo que inicialmente te proporcionaba desafíos y gratificaciones ahora te resulta indiferente. Tu estado de ánimo ha cambiado, ahora estas más irritad@ y de mal humor. Sientes indiferencia hacia tus compañeros y no tienes ganas de hablar con nadie. Si a esto le sumas; insomnio, dolores de cabeza, dolores musculares, picores, alteraciones en la piel… es posible que estés sufriendo un síndrome denóminado “trabajador quemado” o “desgaste profesional”, coloquialmente llamado burnout. Fue el psiquiatra estadounidense Freudenberger quien en 1974 lo definía como “falta de motivación o incentivos cuando no se alcanzan los resultados esperados”.

Sin conciliación no hay jubilación

La hucha de las pensiones se vacía. De eso se está hablando en las últimas semanas con bastante preocupación. Nos llevamos las manos a la cabeza porque no hay quién pague nuestras jubilaciones. Simplemente, hay más viejos que niños. Las parejas no tienen hijos. Qué egoístas, ¿verdad?

La hucha de las pensiones se vacía. Y mientras tanto yo tengo que romper la mía y rebuscar toda la calderilla para poder sacar adelante a mis hijas mientras “disfruto” de una excedencia por cuidado de hijo menor que, en teoría, me garantiza volver a mi puesto una vez expire el plazo firmado.

Pongo en paréntesis mi vida laboral, y lo hago gustosamente y voluntariamente, pero me encuentro con que no solo dejaré de cobrar (algo que tenía más que asumido) si no que además pierdo cualquier tipo de ayuda.

Y tú… ¿eres VICTIMA DE INVICTUS?

¿Os habéis preguntado qué es ese olor que lo impregna todo? Si, ese olor familiar que cada 300 metros invade vuestra pituitaria, ¿sabéis a cuál me refiero?.

Ese olor que al cruzar una calle está entrando al metro, el olor paseando por la playa, el olor en el aeropuerto buscando la puerta del embarque, olor-olor en el supermercado buscando leche sin lactosa, por la espalda me viene el olor cruzando un bar para ir al baño, ahí está el olor, el olor de nuevo, más de lo mismo, sí, el olor una y otra vez.
Pues ya podéis ponerle nombre. Ese olor es INVICTUS.

Cómo me organizo para conseguir lo que quiero

Esta mañana despedía a mi marido en el aeropuerto, después de las fiestas de Navidad, toca volver a la rutina. Aunque él adelantaba su regreso 4 días antes que el resto de la familia, los dos sabíamos que las vacaciones ya se habían terminado. Cuando estábamos de camino al aeropuerto, mi marido me dijo –“No sé que me pasa, pero he empezado el año con una sensación nueva, un sentimiento de desmotivación, tristeza, cansancio y poca fuerza física y mental…”

Inmediatamente le he preguntado: -“¿Has formulado tus objetivos para este nuevo año? ¿Has hecho análisis del año? ¿Has identificado lo que no ha ido bien para que no se vuelva a repetir?…”

Estos sentimientos y estado anímico es frecuente cuando comenzamos un nuevo año. Volver a la rutina para mucha gente puede ser un auténtico infierno. Por eso es importante tener claro qué objetivos personales o profesionales queremos alcanzar en ese año. No es necesario cargarnos de nuevos retos, pero sí, identificar al menos uno que nos mantenga lo suficientemente motivados.