Sin conciliación no hay jubilación

La hucha de las pensiones se vacía. De eso se está hablando en las últimas semanas con bastante preocupación. Nos llevamos las manos a la cabeza porque no hay quién pague nuestras jubilaciones. Simplemente, hay más viejos que niños. Las parejas no tienen hijos. Qué egoístas, ¿verdad?

La hucha de las pensiones se vacía. Y mientras tanto yo tengo que romper la mía y rebuscar toda la calderilla para poder sacar adelante a mis hijas mientras “disfruto” de una excedencia por cuidado de hijo menor que, en teoría, me garantiza volver a mi puesto una vez expire el plazo firmado.

Pongo en paréntesis mi vida laboral, y lo hago gustosamente y voluntariamente, pero me encuentro con que no solo dejaré de cobrar (algo que tenía más que asumido) si no que además pierdo cualquier tipo de ayuda.

Adiós a los míseros 100 euros que Hacienda te da al mes durante los tres primeros años de vida del niño. Ya no eres madre trabajadora, así que te quedas sin la deducción en renta. Y si eres autónoma prepárate para batallar en los tribunales porque se ve que tampoco se te considera “madre trabajadora” aunque hay precedentes legales de mujeres que han conseguido, al cabo de años de litigio, cobrar lo que les correspondía. Si no se apoya el emprendimiento, que es el que genera empleo, ¿cómo pretendemos llenar la alcancía de las jubilaciones?

La hucha de las pensiones se vacía. Pero el trabajo estable parece que se penaliza. Al abandonar voluntariamente mi empresa no tengo derecho a paro. Eso está claro. Pero si encuentro un trabajo temporal con el que ir tirando cuando acabe el contrato tampoco podré cobrar ninguna prestación a no ser que en el periodo de los últimos 6 años haya cotizado al menos 360 días en una empresa diferente de la que me he ido. ¿De que me sirve llevar 16 años cotizando, 12 de ellos en la misma firma? Los 4 años que he trabajado en otros puestos ¿no valen para nada? Además, en el caso de que consiguiera reunir esos 360 días me corresponderían tan solo 4 meses de paro de los cuales 1 iría a parar a Hacienda cuando hiciera la declaración.

A estas alturas del discurso hay quién me podría decir: Pues no te cojas excedencia. Bien pensado. Seguiría con mi sueldo mil eurista con el que tendría que pagar a una persona que estuviera de 06:30 a 16:00 al cargo de mis hijas. ¿Compensa? Y no me refiero solo a la parte emocional y a esa estúpida manía que tienen los padres de estar con sus hijos, si no que matemáticamente tampoco salen los números. ¿Hipoteca, luz, agua y cuidadora con poco más de 1.000 euros? ¿Cómo se supone que haremos frente a la extravagante costumbre de comer?

La hucha de las pensiones se vacía. Y aún hay a quién le extraña.

 



Categorías:economia, emociones, mamás

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