Mes: febrero 2018

Gracias Nestlé

Gracias Nestlé. Y cuando digo Nestlé me refiero a Nestlé, la marca de leche infantil que todos tenemos en mente. Vaya por delante que no nos patrocinan y que este agradecimiento es sincero porque en los tres años que dura ya esta aventura de la trimaternidad han sido los únicos junto a otra persona que me han dicho aquello de “Lo vas a hacer bien”.

¿Tan difícil es caer en decir eso a alguien que está iniciando el proyecto más importante de su vida? Pues parece ser que sí.

En este tiempo he oído muchos “es que no te organizas” pero pocos “no sé como lo haces”. También ha habido algún que otro “dale el biberón que la niña se queda con hambre” pero ningún “que linda y que sana está solo con tu pecho”. También han abundado los “La estás mal acostumbrando a los brazos” pero pocos “qué mérito tiene despertarte cada dos horas”.

¿Tenemos que informar de nuestra vida personal en el trabajo?

¿Te has encontrado alguna vez con la decisión de contar o no contar a tu jefe lo que está pasando en tu vida personal?

Durante un vuelo de camino a Madrid iba leyendo el bestseller internacional Lean in de la brillante Sheryl Sandberg (actual Directora Operativa de Facebook, nombrada por la revista Fortune como una de las 50 mujeres más poderosas de los negocios y por la revista Bloomberg BusinessWeek como una de las 25 personas más influyentes en la Web) que apuntaba lo importante que puede llegar a ser sincero en el trabajo con la situación personal por la que se está pasando. Para explicar esto, expone una vivencia personal sobre la importancia de decidir si debía aceptar o no una oferta de empleo que puede ser clave para su progreso profesional. Sheryl no está pasando por un buen momento personal, se acaba de divorciar y aceptar la oferta implicaría trasladarse a otra ciudad llena de recuerdos para la que ese momento no esta preparada. Sheryl no duda en declinar la oferta y explicar que gracias a la sinceridad con la que expuso los motivos por los que rechazaba la oferta y lo que estaba sucediendo en su vida en ese momento, pudo dejar una puerta abierta a aceptar la oferta más adelante. Y así lo hizo, meses después contacto con la persona que le ofrecio el puesto y sin ningún titubeo le informó que ya estaba lista para afrontar el nuevo reto…

La teoría del escalón

Yo tengo la teoría de que la amistad es una escalera, en la cual tus amigos se encuentran en el mismo escalón que tú, y cuando uno sube un escalón y el otro se queda se corre el serio peligro de ir perdiendo amigos por el camino. No es que se haga a posta, simplemente las circunstancias y los intereses cambian y evolucionan, y al final te rodeas de aquellas personas con las que puedes compartir más cosas.

Por ejemplo, ese momento adolescente en el que empiezas a salir, tus amigas y tú sois una piña, un bloque infranqueable, Friends for ever, ¡nada nos separará nunca!, hasta qué una se echa novio. Subir el escalón del novio es tan duro para la que se lo echa como para las que pierden una componente. Ahora hay que repartir el tiempo, y eso no mola. Ya no está en la misma onda, ya no compartimos las mismas cosas, el escalón novio nos ha separado.

No pasa nada, porque poco a poco todas vamos subiendo los escalones y de pronto todas tenemos novio …

Funciones ejecutivas en los niños (2): aprender a planificar

Después del interés que despertó la primera parte de este post, hoy os hablo del poder de las palabras. 

Además de los mediadores visuales, están los mediadores verbales, osea resumiéndolo mucho cómo pedimos las cosas.

Mis hijos cada semana cuando vienen del colegio me cuentan el trabajo que les ha tocado esa semana. A veces son sujetadores de puertas, otras ayudantes de limpieza, reporteros del tiempo… y cada semana van cambiando…

Te echo de menos, Madrid

Hoy he recibido un email de e-Dreams en el que el subject era: Sonia, ¿te acuerdas de Madrid?

Y la verdad es que sí, me acuerdo cada día, tanto para bien como para mal. Me acuerdo porque una vez Madrid te llega al corazón, se queda para siempre.
Da igual si eres o no eres de Madrid, al final lo que importa es si te sientes de Madrid.

Llevo ya un año fuera de Madrid, y da igual lo lejos que me marche o el tiempo que este fuera, la sensación de volver a Madrid permanece invariable, el olor al salir del avión, el color de su cielo, el abrazo de sus edificios, esa sensación de: “vuelvo a mi hogar”.
Madrid te abraza, te acoge, te envuelve, nunca te deja solo y sobre todo y por encima de todas las cosas: te sorprende…