La teoría del escalón

 

Yo tengo la teoría de que la amistad es una escalera, en la cual tus amigos se encuentran en el mismo escalón que tú, y cuando uno sube un escalón y el otro se queda se corre el serio peligro de ir perdiendo amigos por el camino. No es que se haga a posta, simplemente las circunstancias y los intereses cambian y evolucionan, y al final te rodeas de aquellas personas con las que puedes compartir más cosas.

Por ejemplo, ese momento adolescente en el que empiezas a salir, tus amigas y tú sois una piña, un bloque infranqueable, Friends forever, ¡nada nos separará nunca!, hasta qué una se echa novio. Subir el escalón del novio es tan duro para la que se lo echa como para las que pierden una componente. Ahora hay que repartir el tiempo, y eso no mola. Ya no está en la misma onda, ya no compartimos las mismas cosas, el escalón novio nos ha separado.

No pasa nada, porque poco a poco todas vamos subiendo los escalones y de pronto todas tenemos novio, -¡Bieeeenn!- De nuevo podemos hacer planes similares en nuestra nueva situación, nuestras conversaciones vuelven a ser interesantes para todas, de nuevo en sintonía, -¡qué maravilla!- Hasta que… una se va a vivir con el novio.

Y otra vez todo cambia, las conversaciones entretenidas de borracheras y resacas se cambian por “¿dónde has comprado esa lámpara? o ¿quedamos el próximo finde para ir a Ikea?”, algo asquerosamente adulto para las que aún viven con sus padres y completamente insoportable para las que encima aún no tienen novio. Sienten que sus amigas “se han hecho mayores” y que en este momento las separa un mundo.

Al final todas nos echamos novios, nos vamos a vivir con ellos, alguna se casan y otras no, este escalón es virtual, significa algo, pero en realidad la situación no varía mucho, es fácilmente superable.

Hasta que llega el escalón definitivo: LOS HIJOS. No eres consciente de lo diferente que puede ser tu mundo del de tus amigas hasta que empiezan a tener hijos, y entonces ya no es que haya un escalón, hay una brecha, un océano, un muro más grande que el de Juego de Tronos, y ahí sí que cambia tu vida y la de tus amigas porque si antes no te interesaban las lámparas de Ikea cuando no tenías casa, imagínate lo que te interesan los cólicos nocturnos del lactante…

Sin embargo, este escalón es tan importante, que si no se sube físicamente al menos hay que subirlo mentalmente si quieres seguir manteniendo los lazos con tus #queridasenemigas. Y viceversa… que de vez en cuando hay que bajar un par de escalones “remember” para seguir compartiendo momentos necesarios, porque escalones hay muchos, pero enemigas de verdad, no tantas.



Categorías:amistad, emociones, mamás, niños, vida

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1 respuesta

  1. Bravo!!!! Muy bien explicado. Yo me sentí sola durante un tiempo en mi escalón de la maternidad, aunque intento en ocasiones bajar dos escalones y ponerme en otros niveles a los que sé que incluso nunca volveré. Me encanta el final!

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