eres grande

Cómo me organizo para conseguir lo que quiero

Esta mañana despedía a mi marido en el aeropuerto, después de las fiestas de Navidad, toca volver a la rutina. Aunque él adelantaba su regreso 4 días antes que el resto de la familia, los dos sabíamos que las vacaciones ya se habían terminado. Cuando estábamos de camino al aeropuerto, mi marido me dijo –“No sé que me pasa, pero he empezado el año con una sensación nueva, un sentimiento de desmotivación, tristeza, cansancio y poca fuerza física y mental…”

Inmediatamente le he preguntado: -“¿Has formulado tus objetivos para este nuevo año? ¿Has hecho análisis del año? ¿Has identificado lo que no ha ido bien para que no se vuelva a repetir?…”

Estos sentimientos y estado anímico es frecuente cuando comenzamos un nuevo año. Volver a la rutina para mucha gente puede ser un auténtico infierno. Por eso es importante tener claro qué objetivos personales o profesionales queremos alcanzar en ese año. No es necesario cargarnos de nuevos retos, pero sí, identificar al menos uno que nos mantenga lo suficientemente motivados.

Saca del cajón tu mejor versión

Me imagino que estarás empezando a preparar las fiestas de Navidad que están ya a la vuelta de la esquina. Se acerca un nuevo año y con él nuevas ilusiones, sueños, retos y nuevos proyectos. Pero también es momento de empezar a confiar más en nosotras mismas, en nuestras fortalezas y sacar del fondo del cajón nuestra mejor versión. Te animo a que aproveches el nuevo año para sacar a relucir todas esas virtudes maravillosas que te acompañan y están siempre ahí, a tu lado. Esas que te hace ser diferente, que te hacen ser impresionante, que te hacen ser única. ¡Con todo ese tesoro empieza a preparar tus retos para el nuevo año!

Aquí te dejo algunos consejos por si te pueden ayudar …

Esa es exactamente la mujer que me gustaría ser

El miércoles pasado, estaba tomando un café con una amiga en una tranquila cafetería de Birmingham y entró una mujer con un niño pequeños, de unos tres años de edad. La mujer buscó una mesa, pidió un café y sentó al niño junto a ella. Sacó de su mochila unas pinturas y un cuento para intentar que el pequeño se entretuviera. Pocos minutos después sacó un ordenador y se puso a escribir. El pequeño no paraba de interrumpir a su madre que con desesperación intentaba terminar lo que estaba escribiendo. La madre, con paciencia convencía a su hijo para que continuará pintando el cuento. Sin mucho éxito, sacó otro juguete de la mochila y finalmente terminó poniendo dibujos en su móvil. En el rostro de la madre se podía leer su angustia por llegar a todo y no llegar a nada.

– ¡Madre mía!, cuantas veces he vivido esa misma escena. Le dije a mi amiga.

Pocos días después en una conversación informal tras una sesión de coaching, una clienta me preguntó: Si tuvieras que describirte ¿cómo lo harías, qué dirías de ti misma?